Hay algo que nunca sale
de mi mente cada vez que algo ocurre en mi vida, y es que todo sucede por algo.
Hasta lo más mínimo tiene todo su sentido de ser. Pasa que no nos agrada muchas
veces, porque quizá todo lo que está surgiendo no es compatible con nuestros
deseos o con nuestras ambiciones.
Cuando me refiero a
ambiciones, es todos aquellos objetivos que habíamos trazado de una manera pero
que cuando esto simplemente surge en la vida, nos colocamos en una situación
incómoda y llena de negación. ¿Cómo vamos a cambiar lo que ya se dio? No se puede,
y debemos asimilarlo ahora o solamente dejar que las cosas nunca sucedan.
¿Qué es peor, que suceda
o no suceda? Sí, quizá no a tu manera, no en tu plan pero... No podemos
controlarlo todo en la vida.
Cuando nos dicen que
somos quienes controlamos nuestra vida, es cierto. La diferencia es que no
controlamos situaciones externas, pero sí los efectos de éstos en nuestra vida.
La moraleja no es
rendirse, aunque es normal sentirse que nada tendrá sentido ahora. Luego de una
situación así, la idea es seguir adelante con tus planes, no bajar la guardia
pero tener en cuenta que, por haberse presentado cambios, no alterará todo lo
que con mucha voluntad vas a lograr en tu vida.
Ánimos, muchos ánimos.
Besitos

0 comentarios:
Publicar un comentario